Excerpt from De Mí Para Ti
Sed de Dios
Como el suave roció que cae lentamente,
No le vemos ni le oímos descender.
Solo aparece luego de la noche,
después de un día seco y caliente atardecer.
Todos pasamos por el fuego de los días ardientes.
Y con la boca seca y el alma en fiebre,
deseamos el fresco que proviene del Norte.
De la fuente sacrosanta que es El.
Y si hoy pudieras levantar tus manos,
Mirando a lo alto y rindiéndote a sus pies
Rogándole y suplicándole que te perdone,
De todas las maldades que hay en ti.
Un suave y refrescante roció de amor,
Caería sobre tu cuerpo y tu alma
El odio, el rencor, la enviada, el orgullo y la muerte, saldrían de ti.
Entonces tendrías piedad para el débil.
Lastima para el que se cree poderoso,
Alabarías a Dios sobre todas las cosas,
Irías en paz entre los hombres, llevando siempre su amor como consuelo,
Y Jesús, nuestro Señor, como estandarte.
Andrés, 5/24/2004
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